skatterbrained kat

una despistada

20060516

Sin salir de casa.

Una amiga solía decirme que soy como aquel personaje de Indiana Jones: Podría desenvolverme de forma peculiar en entornos exóticos u hostiles, pero soy capaz de perderme en mi propio museo.

También me viene últimamente a la mente una cancioncilla de Mecano: “Perdida en mi habitación…”.

Todo esto porque me las he arreglado para perder varios objetos sin salir de casa. Primero, una camiseta negra que compré ex profeso para hacer juego con una falda nueva y que aún no había estrenado. Lo último que visualizo es la bolsa llegando a casa de mi mano. Probablemente ésta salió después en forma de elemento para el reciclaje pero tras revolver cajones y escudri?ar rincones, averiguar qué ha sucedido con su contenido es una tarea que ya he abandonado al azar o a una revelación mística.

Después está mi cajita de hilos multicolores y los de mi amiga. De esto también conservo un recuerdo nítido; a mí misma diciéndome: “Voy a guardarlos aquí para que no se pierdan”. Lo sé, lo sé… Lo que pasa es que cada vez que intento acceder a la imagen en cuestión, se me rechaza el password. Ni siquiera estoy segura de no haberlos llevado a casa de otra amiga y haberlos perdido por el camino.

El último en desparecer ha sido el cargador del móvil. Pero a esto ya debería estar acostumbrada.

El caso es que estos sucesos me llevan a fantasear con dos futuribles:

-Un mundo en que cada artículo cuente con un GPS propio, al que pueda llamar y que píe reclamando a su mamá cada vez que pierdo su pista, como hago con mi móvil.

-Escribir un best seller de esos de “mucha intriga” que se llevan ahora (Ríete tú del suspense de pacotilla generado por cátaros, templarios, sociedades secretas y Griales en comparación). Puede que siguiese sin pistas y tuviese que recurrir a un final facilón y forzado para su resolución, pero igual me hacía rica.

Mientras tanto, menos mal que elucubrar es gratis.

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