skatterbrained kat

una despistada

20060327

Viaje en el tiempo


Todo empieza -como en las películas de ciencia-ficción antes de la cosa empiece a torcerse- con la más prosaica de las realidades cotidianas.

Suena el despertador. Me despierto. Remoloneo. Me levanto. Me ducho. Agarro al vuelo un par de galletas que acompa?arán el té ma?anero frente al ordenador. Cojo el metro. Me había prometido a mi misma llegar temprano a la oficina.

Y en el instante exacto de sentarme, se despierta en mí una certeza. La clase de seguridad visceral que proviene de un ancestral instinto de alerta. Hay algo que no encaja. Las mismas caras, las rutinas familiares… Pero hay un detalle en el conjunto que chirría. Algo fuera de lugar.

Repaso mentalmente lo sucedido en el día hasta ese momento y caigo en la cuenta según se abren las puertas del vagón: ?Por qué no había ni rastro de los repartidores de prensa gratuita? ?Qué extra?a fuerza los ha abducido? Por muy dormida que aún esté, cualquier teoría conspiparanoica cede ante el pragmático y ya resignado hábito de buscar respuestas a los hechos extra?os en mi mala cabeza. Un vistazo al reloj sobre el andén confirma mis sospechas. Anoche, al poner el despertador debí de cambiar accidentalmente la hora. Todavía no son ni las seis y media.

Menos mal que algún irresponsable me había permido llevar ese día un juego de llaves del curro… Al menos, el objetivo de llegar temprano está conseguido con creces.

PD. Metro Bilbao no patrocina este espacio.

PD2. La somnolencia provoca un divertido efecto secundario. Las cosas resultan lejanas, flotan, se mueven más despacio. La percepción está como amortiguada. Podéis comprobarlo vosotros mismos cualquier día que vayáis a trabajar con tras una víspera de farra. No me hago responsable de cómo puedan interferir con el experimento los efectos de diversas destilaciones alcohólicas.