Matarile rile rile

NOTA: Recordar no olvidar las llaves de casa si se organiza una cena y se tiene a todo el mundo esperando en la puerta y un pollo esperando ser marinado.
AMPLIACIÓN (A petición popular): OK, este es un relato de acción. Tras la compra compulsiva (variadas subidas y bajadas hasta el super) según me iba dando cuenta de qué ingredientes me había olvidado durante la preparación, y después de recolectar amigos diversos en distintos lugares y a diferentes horas, llegamos hasta el portal... Y se queda en eso, que llegamos hasta el portal. Les encasqueto a los demás un pollo melancólico (seguro que con temor/rencor de no poder hacer su planeada aparición estelar en la fiesta de esa noche de esa noche, vestidito de chutney, soja y mostaza, por mi culpa) y les tengo que pedir que ahí se entretengan, mientras corro al metro, dando bricos por las escaleras mecánicas, entro con las puertas cerrándose entorno a mí -cual Indiana Jones recuperando su sombrero- y llamo al móvil al mismo tiempo, rezando -si rezase- para que mi compa?era de piso no haya entrado todavía en el pabellón donde estará hasta la madrugada viendo un concierto.
La historia tiene un final feliz: Era una película americana (salvo por la cocina de fusión internacional y las dudas, tan europeas) .

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